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Miércoles 12 de Octubre de 2016

El MEC en el Parlamento

Cambio en marcha del ADN de la educación es comparable a la reforma vareliana de Primaria

Transformar el ADN de la educación implica liderar la universalización de la enseñanza media y que todos los uruguayos de 3 a 17 años estudien y culminen ciclos, dijo la ministra María Julia Muñoz en la interpelación en Diputados. Luego repasó políticas que se implementan en lo que será un largo proceso de cambio, como el Plan Ceibal, impulso a investigadores, expansión del tiempo pedagógico y acompañamiento de trayectorias.

La ministra Muñoz reiteró el compromiso del Gobierno de Tabaré Vázquez de cambiar el ADN de la educación, como resumen inicial de su exposición En el marco de la interpelación realizada por la Cámara de Representantes este miércoles 12 a solicitud de la legisladora nacionalista Graciela Bianchi, la ministra de Educación y Cultura.

Recordó que durante décadas los uruguayos consideraron “verdades absolutas” en materia educativa, creencias muy alejadas de la realidad y sin sustento en datos, como por ejemplo que la enseñanza de la década del 50 se consideraba “perfecta”, cuando la escuela primaria era solo para unos pocos y la media apenas cubría a 20 % de los adolescentes de entonces.

“Durante todo el siglo XX Uruguay solo tuvo un sistema universal en educación Primaria, mientras que Secundaria era un preuniversitario y estaba pensada para una pequeña minoría”, relató la ministra de Educación y Cultura.

“Que todos los niños y niñas terminaran la escuela primaria fue un logro impresionante, pero costó un siglo, pues recién pudimos lograr una educación primaria universal en la década del 80”, agregó.

En otro tramo, Muñoz aseguró que por más de un siglo el ADN de la educación fue la enseñanza primaria universal y una educación laica y gratuita en todos sus estratos.

El desafío actual es que todos los niños y adolescentes de entre 3 y 17 años estén estudiando, que todos concurran a la educación inicial y que todos terminen enseñanza secundaria. “Es un desafío de porte similar al que el país se planteó con la reforma liderada por José Pedro Varela (1845-1879) para la educación primaria”, apuntó.

“Será un proceso de avance, rápido en algunos momentos, quizás más lento en otros, pero que hay que mirar como un proceso de larga duración, que necesita un esfuerzo constante”, argumentó.

Ese cambio implicará adaptar los contenidos de la educación a la revolución permanente del conocimiento de este siglo, revolucionar la forma de enseñar y de aprender, acompañar el avance de la ciencia y la técnica.

“Cuando hablamos de cambiar el ADN de nuestra educación, hablamos de liderar un proceso de universalización de la enseñanza media, de asegurar que todos los uruguayos de entre 3 y 17 años estudien, y culminen los tramos educativos que corresponden a su edad, de garantizar que la educación sea efectivamente un derecho para todos”, reafirmó.

La ministra añadió que son muchas las acciones en pos de lograr esa transformación, como por ejemplo consolidar la protección de las trayectorias educativas y el seguimiento de cada alumno para evitar la desvinculación del sistema, un marco curricular de referencia nacional para la educación primaria y media como ya existe en la inicial, espacios de continuidad entre la escuela y Secundaria, y coordinación interinstitucional.

Eso implica la expansión del tiempo pedagógico, con centros de tiempo completo y extendido, la culminación de ciclos para la educación media, con programas como Compromiso Educativo y Uruguay Estudia.

También tener propuestas de recorridos más flexibles para evitar la desvinculación de la enseñanza media, en la acreditación de tramos educativos en la carrera no formal.

Muñoz aseguró que cambiar el ADN implica la multiplicación y descentralización de la oferta de la enseñanza a todos los niveles y en todo Uruguay, la expansión de la actividad de la Universidad de la República con 92 carreras en el interior del país.

Tiene que ver, además, con una segunda universidad pública, como es la Universidad Tecnológica (UTEC) donde se enseña mecatrónica y se prepara a los técnicos para las nuevas industrias de alto nivel tecnológico.

La jerarca insistió en su determinación de impulsar la creación de la Universidad de la Educación para mejorar la calidad y jerarquizar la profesión docente.

Aludió además a la promoción y acumulación de conocimiento e innovación, a la Agencia de Investigación e Innovación y al sistema de investigadores que permite el trabajo de 1.700 jóvenes talentos, al Centro Uruguayo de Imagenología Molecular, al Instituto Pasteur y al Instituto Clemente Estable.

También la ministra interpelada puso énfasis en el Plan Ceibal como parte del cambio del ADN.

“Ceibal es mucho más que la simple distribución de computadoras a todos los alumnos, es un programa de inclusión cuya misión es promover la integración de la tecnología a la educación para mejorar su calidad e impulsar procesos de innovación social, inclusión y crecimiento personal que proporciona las herramientas para que todos los alumnos, sin distinción alguna, puedan ser parte del siglo XXI en igualdad de condiciones”, puntualizó.

Muñoz habló del cambio del ADN además como la construcción colectiva de nuevos instrumentos con el conjunto de la sociedad, con la comunidad de educadores, los alumnos y sus familias, en línea con lo que el propio Presidente Vázquez decía días atrás, considerando a la revitalización de la comunidad educativa como el inicio profundo de esa transformación.


Fotos: Departamento de Fotografía del Parlamento 

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