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Noticias 2022

Entrevista a Wilfredo Penco
Lunes 8 de agosto de 2022

Entrevista a Wilfredo Penco


"No hay elemento más político que la lengua. Sin esta, es evidente que la política no sería concebible"

 

Jesús Miguel Delgado del Águila
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
tarmangani2088@outlook.com



La entrevista realizada al doctor Wilfredo Penco indaga acerca de las constantes confrontaciones que existen en las disciplinas de la Literatura y la política; sobre todo, en el tema del compromiso del autor con su respectiva sociedad. En ese sentido, las respuestas que se obtendrán partirán de dos referentes esenciales: los sucesos históricos y los casos particulares que se han apreciado en el ámbito académico, en la que los intelectuales y los escritores cumplen un rol determinante. Uno de los interrogantes que se busca resolver con esta constatación es comprender si es necesario que se articule un compromiso político en un texto literario.

Se entrevista para Aularia a Wilfredo Penco, que nació el 7 de marzo de 1954 en Montevideo (Uruguay). Ingresa a la Academia Nacional de Letras de Uruguay en 1994 con su discurso «Testimonio de una vocación intelectual». Asumirá el cargo de vicepresidente, y luego será presidente, función que cumple en la actualidad. También es ministro de la Corte Electoral de Uruguay y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República (Uruguay). Su carrera se ha enfocado en la Literatura uruguaya y latinoamericana. Fue director de Cultura de la ciudad de Montevideo, prosecretario y secretario general del gobierno departamental. Asimismo, se ha desempeñado como conferencista, jurado en concursos literarios, ensayista y crítico literario. Entre sus publicaciones, se consideran los siguientes títulos: José Enrique Rodó. Las parábolas de «Motivos de Proteo» (1978), José Enrique Rodó (1978), Correspondencia de José Enrique Rodó a Juan Francisco Piquet (1979), Breve antología del cuento campero uruguayo (1980), Dorotea Muhr, personaje de Onetti (1998), Montevideo en sus librerías de viejo (1999), Compromiso y generosidad del bibliófilo (2001), Juan Carlos Sábat Pebet, a los cien años (2003), Marosa en el recuerdo (2006) y Rodó: el mirador de las guerras (2017).

Las preguntas que se hacen a Wilfredo Penco La participación en política se ha banalizado. Ahora, cualquiera desde su red social puede expresarse y brindar buenas ideas, como también puede manifestar disparates. ¿Cuál es su apreciación ante esta realidad? ¿Considera que el escritor contemporáneo debe comprometerse con la política de su país o debe dedicarse netamente a los estudios literarios? ¿Usted percibe que las decisiones que se toman en la Academia Nacional de Letras de Uruguay por preservar el lenguaje y la Literatura del país se supeditan a criterios políticos? Escritores y políticos que pertenecen a un partido o defienden una posición específica siempre serán criticados por un sector de la población. Sin embargo, a partir de allí, se va consolidando un proyecto que sirve para la sociedad. Frente a ello, ¿cómo se asume esta convergencia de criterios? A lo largo de los años, algunos escritores en Latinoamérica o Europa optaron por el autoexilio por no estar de acuerdo con las políticas de su país. Ante eso, ¿usted cree que es necesario abandonar el lugar de origen en vez de seguir defendiendo un ideal? ¿Conoce algún ejemplo mencionado en la Literatura de Uruguay en el que se represente el compromiso con la política?

1. La participación en política se ha banalizado. Ahora, cualquiera desde su red social puede expresarse y brindar buenas ideas, como también puede manifestar disparates. ¿Cuál es su apreciación ante esta realidad? Las redes sociales han permitido una más amplia, directa y reproductiva participación de las personas en los asuntos colectivos. En principio, esto puede considerarse un más efectivo acceso a las fuentes de información que requiere todo proceso socializador y, en definitiva, una mayor democratización de la sociedad. Sin embargo, la velocidad multiplicada y también indiscriminada en la circulación de datos, perspectivas e ideas que habilitan los avances tecnológicos no siempre se acompaña de criterios necesarios para evitar confusiones, precipitaciones, inconvenientes, opacidad, tergiversación comunicativa, recorte, supresión de derechos legítimos, daños a la naturaleza o indeseada violencia. Todos estos aspectos negativos, sometidos a estricto examen, obligan a repensar y reencauzar, sin implicancia de retroceso, instrumentos que deben estar a un servicio pleno del desarrollo humano.

2. ¿Considera que el escritor contemporáneo debe comprometerse con la política de su país o debe dedicarse netamente a los estudios literarios? No hay norma infalible al respecto ni garantía en uno u otro sentido que asegure mejores resultados en todos los casos, ya sea para lo individual o el conjunto social al que cada uno pertenece. Pero el primer compromiso del escritor, que debería ser con su propia obra, es con la literatura que produce. Tampoco tiene por qué operar como excluyente de otro tipo de compromiso, incluido el político, en la medida en que las circunstancias lo hagan necesario o lo imponga una vocación concurrente (con frecuencia, de modo espontáneo) en el propio despliegue del quehacer intelectual.

3. ¿Usted percibe que las decisiones que se toman en la Academia Nacional de Letras de Uruguay por preservar el lenguaje y la Literatura del país se supeditan a criterios políticos? Por lo pronto, habría que recordar que no hay elemento más político que la lengua. Sin ésta, es evidente que la política no sería concebible. La Academia uruguaya, como las Academias de la Lengua en general, está integrada por lingüistas, escritores (esto es generadores y estudiosos del hecho literario) y otras personas destacadas en diversas prácticas disciplinarias siempre vinculadas con la lengua; reunidos representan o aspiran a ser expresión plural de la comunidad hablante y letrada. La preservación institucional del lenguaje y la literatura, de la cultura en su conjunto, no puede ni debe contradecir, en el trabajo de las Academias, las evoluciones, los cambios -a veces, muy profundos- que la propia historia muestra, y que son consecuencia de muy diversos factores entrecruzados, cohesionados, fecundados, sin que ninguna directiva o criterio político que pretendiera imponerse pueda impedir. Los académicos no somos ni tenemos vocación de custodios y menos de carceleros. No estamos destinados a resistir transformaciones culturales ni deseamos cumplir esa función. Estudiamos la lengua en sus manifestaciones orales o escritas y las promovemos en lo pertinente, ya sea compilando léxicos, sistematizando reglas estructurales (gramaticales, ortográficas o fonéticas), compartiendo los resultados de nuestros estudios y difundiendo las producciones de quienes hacen literatura. La lengua y las letras viven al margen de toda pretensión de autoridad por más bien intencionada que esta sea.

4. Escritores y políticos que pertenecen a un partido o defienden una posición específica siempre serán criticados por un sector de la población. Sin embargo, a partir de allí, se va consolidando un proyecto que sirve para la sociedad. Frente a ello, ¿cómo se asume esta convergencia de criterios? Las sociedades humanas se han constituido a partir de enfrentamientos, aproximaciones, diálogos, debates, negociaciones, intercambios, acuerdos, victorias y derrotas. Y la lengua no ha sido ajena a ninguna de esas instancias. En el mundo de hoy, pese a sus complejidades, los proyectos más comprensivos y abarcadores, los que mejor contribuyen con el presente y apuestan al futuro, son los que recogen más convergencia de criterios, en la medida en que reflejen consensos democráticos y siempre y cuando no se conviertan en productos anodinos, injustificadamente reaccionarios o carentes del rigor técnico o profesional que toda iniciativa requiere imperiosamente -empezando por la aplicación de un lenguaje claro y preciso.

5. A lo largo de los años, algunos escritores en Latinoamérica o Europa optaron por el autoexilio por no estar de acuerdo con las políticas de su país. Ante eso, ¿usted cree que es necesario abandonar el lugar de origen en vez de seguir defendiendo un ideal? Depende de las circunstancias, las urgencias y las necesidades de cada uno, así como también de sus requerimientos insalvables según las propias y las intransferibles idiosincrasias. Pertenecemos a la comarca, pero también pertenecemos al mundo. Los escritores que se fueron de algún modo volvieron, si no todos, con su obra acrecentada, madurada desde la raíz. Ellos proyectan el lugar de origen y enriquecen la mirada que su literatura ofrece a los demás y, en primer término, a quienes fueron sus compañeros, sus compatriotas en el punto de partida y como tales lectores privilegiados. Otros prefirieron quedarse, por convicción o diversas imposiciones, y sus derroteros pudieron darles la razón a la luz de sus trabajos y sus luchas en los procesos intelectuales que llevaron a cabo. Ejemplos abundan en tal sentido tanto en América como en otros continentes. La polémica sostenida entre Arguedas y Cortázar a fines de la década del sesenta del siglo pasado sigue siendo una referencia insustituible para reflexionar sobre tan demandante asunto.

6. ¿Conoce algún ejemplo mencionado en la Literatura de Uruguay en el que se represente el compromiso con la política? La política inundó el parnaso uruguayo -en su sentido más amplio- desde el siglo XIX, cuando se fundó la República y se construyó el Estado en medio de guerras y acuerdos por la Independencia y después guerras civiles, internas o fratricidas y los consecuentes pactos de paz, con la capital sitiada y más tarde los departamentos objeto de exclusivismos o coparticipación en el poder al tiempo que se gestaban y consolidaban los partidos políticos, los más viejos del continente y tal vez del mundo. Esto marcó a fuego a los escritores uruguayos -incluso a los que supuestamente levantaron Torres de Marfil-, que en el siglo XX y en el actual asumieron diversas modalidades de compromiso político. Los ejemplos, que son prósperos, reducidos a uno por centuria, podrían personificarse en Eduardo Acevedo Díaz, considerado con fundamento el primer novelista nacional, José Enrique Rodó, ensayista que traspasó fronteras con su célebre Ariel (1900) y otras obras, y Mario Benedetti, multifacético escritor -tal vez, el más conocido de nuestros contemporáneos-, fallecido en el siglo que vivimos.

 

Datos bibliográficos
ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA (2021). Wilfredo Penco. (https://www.asale.org/academicos/wilfredo-penco) (14-07-2021).

 

Fuente: Zenodo.org - 2/8/22
Published in: Aularia. Revista Digital de Educomunicación: 11 pp. 97-100 (1).
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